Apicio, el chef de los emperadores

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MARCO GAVIO APICIO

Marco Gavio Apicio fue un gastrónomo, cocinero y escritor romano. Probablemente vivió entre el final de la República y las primeras décadas del Imperio, bajo los reinados de Augusto (27 a. C.-14 d. C.) y Tiberio (14-37 d. C.).

Amante de la pompa y el lujo, era famoso por sus banquetes opulentos y lujosos, así como por el refinamiento de sus recetas.

¿Fue amado y criticado, como suele suceder…? Séneca, en sus Cartas a Lucilio, Consolatio ad Helviam, lo cita a menudo como un ejemplo negativo de libertinaje y vicio. Plinio lo llamó «un ingenioso inventor de todo tipo de refinamiento».

Su tratado “De re coquinaria”, una extraordinaria colección de recetas, influyó y dominó la cocina romana y se transmitió a lo largo de los siglos.

Resulta curioso observar cómo, a lo largo de la historia, encontramos otros personajes, chefs, con el nombre de Apicio. En el año 161 a. C., vivió otro Apicio que, a diferencia de nosotros, estaba en contra del desperdicio de alimentos. Otro homónimo vivió durante el reinado del emperador Trajano y se le recuerda por descubrir un método para conservar las ostras frescas.

Parece ser que Apicio se convirtió en una especie de neologismo sinónimo de "glotonería refinada" o "chef rico y experimental", utilizado como apodo, en los siglos siguientes, para designar a un gourmet y maestro de la cocina.

Volvamos a Marco Gavio Apicio, el original. Era un caballero romano, perteneciente a una familia adinerada de la alta sociedad, heredó una inmensa fortuna y optó por dedicarse a la alta sociedad y a la cocina. Su biografía se compone de información tanto confirmada como no confirmada, pues, al fin y al cabo, han transcurrido dos milenios. También incluye anécdotas divertidas y desenfadadas que, de alguna manera, caracterizan la forma italiana de afrontar la vida.

Sin duda, fue una figura destacada de la alta sociedad, una especie de "La Gran Belleza" ante litteram, poseedor de un profundo conocimiento culinario y que experimentaba continuamente con nuevas recetas que incorporaban usos originales de especias. Finalmente, se suicidó, creyéndose pobre, pues su fortuna de tan solo 10 millones de sestercios equivaldría hoy a unos 60 millones de euros.

Plinio relata que Druso, hijo del emperador Tiberio, heredó de Apicio la costumbre de rechazar las hojas de col por considerarlas comida de pobres. Este es un episodio menor, pero demuestra la influencia que Apicio ejercía incluso entre los miembros de la familia real. Fue un líder adelantado a su tiempo.

Aquí les presentamos algunas anécdotas divertidas que demuestran que Apicio no era solo un hombre rico y cruel, sino un personaje que oscilaba entre un genio culinario y la caricatura de un gourmet obsesivo.

En definitiva, fueron precisamente estas historias las que inmortalizaron su nombre, mucho más que los acontecimientos políticos de los muchos senadores olvidados de su época.

Plinio relata que Apicio inventó un método para obtener hígados enormes y sabrosos: alimentaba a los cerdos con higos secos y luego los sacrificaba mientras bebía una mezcla de vino y miel (mulsum). Esta costumbre dio origen al término latino "ficatum", que a su vez dio origen a la palabra italiana "hígado". ¡En esencia, una tendencia gastronómica ha dejado su huella en nuestro idioma!

Según una tradición relatada por Ateneo, Apicio oyó que en Campania, Minori, se cultivaban gambas de un tamaño excepcional. Zarpó inmediatamente hacia la costa, dispuesto a celebrar el festín. Al llegar, las encontró idénticas a las de su tierra. Decepcionado, regresó a Roma maldiciendo la «falsa alarma». Una escena que recuerda a la de un turista moderno obsesionado con la «tipicidad» del producto…

Otra "tendencia" atribuida a Apicio era servir lenguas de flamenco en la mesa. Hoy en día, esto podría parecer exótico y poco atractivo, pero para los romanos era un lujo excepcional: una forma de decirles a los invitados: "Miren hasta dónde llega mi negocio".

CONTEXTO HISTÓRICO

Augusto vivió sus mejores años durante los albores del Imperio Romano, cuando Roma era la superpotencia de la época. Se convirtió en el príncipe de facto que gobernaba el Estado, aunque las instituciones republicanas sobrevivieron, y fue nombrado Pater Patriae, padre de la patria y garante de la paz. Le sucedió su hijastro Tiberio, designado como su heredero.

Tiberio fue un emperador muy reservado, y su reinado estuvo marcado por crisis políticas y económicas. Tiberio se retiró a Capri, los pretorianos asumieron un papel político muy importante, y una grave crisis crediticia en el año 33 d. C. requirió la intervención estatal con préstamos públicos. ¿Les suena de algo?

Desde Augusto hasta Tiberio, estos son los principales acontecimientos:

  • 31 a. C. – Batalla de Actium: Octaviano derrota a Antonio y Cleopatra, fin de las guerras civiles.
  • 27 a. C. – Octaviano se convierte en Augusto: comienzo del Principado.
  • 23 aC – Crisis y poderes extraordinarios: Augusto recibe tribunicia potestas e imperium proconsulare.
  • 2 a.C. – Augusto proclamó Pater Patriae.
  • Año 14 d. C. – Muerte de Augusto en Nola. Le sucede Tiberio.
  • Año 17 d. C. – Tiberio inicia juicios por alta traición: un clima político más sombrío.
  • 23 d.C. – Sejano concentra las cohortes pretorianas en Castra Praetoria: su poder crece.
  • 26 d.C. – Tiberio se retira a Capri, dejando el poder a Sejano.
  • Año 31 d.C. – Caída de Sejano: arresto y ejecución, ola de purgas.
  • 33 d.C. – Crisis económica: restricción del crédito, el Estado interviene con préstamos públicos.
  • Año 37 d.C. – Muerte de Tiberio en Miseno, Calígula asciende al poder.

El conflicto entre el emperador y el Senado alcanzó su punto álgido bajo el reinado de Calígula, un emperador excéntrico, cruel y burlón. Utilizó a su querido caballo como objeto de burla para enfatizar su omnipotencia y la inutilidad del Senado.

Los logros intelectuales y culinarios de Apicio, como sus termas, acueductos y calzadas, son un testimonio indirecto del poder de Roma. La prosperidad que generó permitió que una parte importante de la población abandonara una dieta meramente de subsistencia y buscara recetas e ingredientes únicos, con el fin de mejorar su paladar y su salud.

DE RE COQUINARIA manuscrito Urb. Lat. 1146

Se trata de la colección de recetas romanas antiguas que dejó Apicio. El manuscrito, que contiene las 500 recetas íntegras, es el testimonio completo más antiguo de la obra.

Fue creada en la segunda mitad del siglo IX (época carolingia), probablemente en la abadía de Tours. En el siglo XV, llegó a la biblioteca ducal de Urbino, propiedad de los duques de Urbino: Federico da Montefeltro y sus sucesores.

Actualmente forma parte de la Colección Urbinate de la Biblioteca Apostólica Vaticana, que consta en gran parte de la biblioteca de Federico da Montefeltro, la cual se incorporó al Vaticano en 1657, hace casi cuatro siglos.

Es el manuscrito de referencia para los editores modernos y un testimonio invaluable de la tradición apiciana que, sin este texto, casi habría desaparecido.

Se concibe como un manual técnico, con amplios márgenes, a menudo con correcciones y añadidos, escrito en latín mezclado con formas vernáculas o populares; sin embargo, no faltan valiosas decoraciones que realzan la estética, testimonios del renacimiento cultural carolingio.

RICETTE

Las recetas son concisas y no incluyen cantidades, presumiblemente escritas para un público de chefs profesionales.

El condimento principal de la cocina romana era el "garum", una salsa de pescado fermentada muy fuerte, cuya receta no figura en el manuscrito, probablemente porque era muy común.

Aquí tenéis algunas recetas en latín e italiano:

Tyropatinam (pudín de leche y miel)

Latín: Tyropatinam sic facies: lac, ova, mel, modicum vini, in patellam compones. In furnum mittes vel ad vaporem coques.
Así se prepara la tyropatina: leche, huevos, miel y un poco de vino; colocar en una fuente para hornear. Hornear o cocinar al vapor.

Ius in pisce elixo (salsa para pescado hervido)

Latín: Piper, ligusticum, origanum, cepam, mel, acetum, liquamen, oleum, vinum. Facies ut ferveat. Cum ferbuerit, amylum adstringes, pisci calido infundes.
Italiano: Pimienta, apio de monte, orégano, cebolla, miel, vinagre, garum, aceite y vino. Llevar a ebullición, espesar con almidón y verter sobre el pescado caliente.

Ficatum (hígado engordado con higos)

Latín: Ficatum sic facies: ficis porcum saginabis, postea mulso suffocabis. Cum iecur excreverit, piper, liquamen, laurum mittes, coques et inferes.
Italiano: Así se prepara el hígado "ficatum": engorda el cerdo con higos, luego cúbrelo con vino de miel. Sazona con pimienta, garum y hojas de laurel, cocina y sirve.

Ova spongia ex lacte (tortilla de leche dulce)

Latín: Ova spongia ex lacte: ova cum lacte frangis, mel adicies, modicum olei. In patellam componis, in furnum mittis.
Italiano: Huevos esponjosos con leche: Bate los huevos con la leche, añade miel y un poco de aceite. Vierte la mezcla en una fuente para hornear y hornea.

Isicia omentata (albóndigas en red de grasa)

Latín: Isicia omentata: piper, ligusticum, oenogarum, nucem, laseris amministrazionem. Su tritis, cum carne concide, isicia facies. In omentum implica, ut ferviente.
Italiano: Albóndigas envueltas en grasa: pimienta, apio de monte, vino garum, nueces y raíz de láser; picar, mezclar con la carne y dar forma de albóndigas. Envolver en grasa y hervir.

Aliter lenticulam (lentejas en salsa)

Latín: Aliter lenticulam: piper, comino, coriandrum, anethum, cepam, liquamen, oleum, garum, vinum. Cum ferbuerit, adicies amylum.
Italiano: Lentejas preparadas de forma diferente: pimienta, comino, cilantro, eneldo, cebolla, garum, aceite y vino. Llevar a ebullición y espesar con almidón.

Pisum (sopa de guisantes)

Latín: Pisum: pisum coques, cum cepa, coriandro, apio. Condies cum pipere, liquamine, oleo.
Italiano: Guisantes: Cocina los guisantes con cebolla, cilantro y apio. Sazona con pimienta, garum y aceite.

Ius in pisce assato (salsa para pescado asado)

Latín: Ius in pisce assato: piper, cuminum, apii semen, cepam, mel, acetum, liquamen, vinum, oleum. Facies ut ferveat.
Italiano: Salsa de pescado asado: pimienta, comino, semillas de apio, cebolla, miel, vinagre, garum, vino y aceite. Llevar a ebullición.

Porcellum hortolanum (cerdo con hierbas)

Latín: Porcellum hortolanum: in ventrem porcelli mittes apium, coriandrum, porrum, anethum, satureiam. Cum coctus fuerit, cum liquamine inferes.
Italiano: Lechón vegetariano: Coloca apio, cilantro, puerro, eneldo y ajedrea en el vientre del lechón. Cocina y sirve con garum.

Pullus Farsilis (Pollo Relleno)

Latín: Pullum farsilem: in pullum mittes farcimen ex pipere, nucleis pineis, laser, liquamine, ovis, oleo. In furno coques.
Italiano: Pollo relleno: Rellena el pollo con pimienta, piñones, semillas de sésamo, garum, huevos y aceite. Hornea.

Caseus cum melle (queso con miel)

Latín: Caseum cum melle: caseum recentem concides, cum melle misces. Inferes.
Italiano: Queso con miel: Corta el queso fresco en trozos y mézclalo con miel. Sirve.

Ius in ovis apalis (salsa para huevos duros)

Latín: Ovis hapalis: piper, ligusticum, mel, acetum, liquamen. Cum his ova hapalia condies.
Italiano: Huevos duros: Sazonar con pimienta, apio de monte, miel, vinagre y garum.

Aliter pullum (pollo agridulce)

Latín: Pullum: piper, cuminum, coriandrum, mel, acetum, liquamen, vinum, oleum. Cum his coques pullum.
Italiano: Pollo: Pimienta, comino, cilantro, miel, vinagre, garum, vino y aceite. Cocina el pollo con estos ingredientes.

Aliter turdos (zorzales rellenos)

Latín: Turdos farcies nucleis, pipere, liquamine. In clibano coques.
Italiano: Zorzal: Rellénelos con piñones, pimienta y garum. Hornéelos.

Ius en lacertam (salsa ligera de pescado)

Latín: Ius in lacertam: piper, ligusticum, cepam, mel, acetum, liquamen, oleum, vinum. Fervere facies.
Italiano: Salsa de pescado Lucio: pimienta, apio de monte, cebolla, miel, vinagre, garum, aceite y vino. Llevar a ebullición.

Aliter dulcia (dulces de miel)

Latín: Dulcia: tracta ex farina friges in oleo, cum melle perfundis et inferes.
Italiano: Dulces: sofreír finas láminas de harina en aceite, rociar con miel y servir.

El apio de monte es una planta aromática perenne, similar al apio común, con hojas brillantes y dentadas. Posee un aroma intenso, a medio camino entre el apio y el perejil, con notas cálidas y especiadas. El libro de cocina utiliza una amplia variedad de especias, procedentes de los rincones más remotos del mundo conocido, algunas ya olvidadas.

Disfrutar del queso con miel tiene una historia bastante antigua.

Apicio, el primer libro de cocina de la historia | antiguo

APICIO COMO TESTIMONIO DE LA HISTORIA Y LA GASTRONOMÍA ITALIANA

Barilla, en su Biblioteca Gastronómica, conserva un facsímil del manuscrito De Re Coquinaria, perteneciente a la misma serie exclusiva y limitada que ofrecemos en nuestro sitio de comercio electrónico www.antiquus.it.

Para celebrar la entrega del facsímil de De Re Coquinaria de Apicio a la Biblioteca Gastronómica Barilla, y con motivo de la presentación pública —a la que asistieron la editora Barbara Bertoni, Gianluigi Zenti, director de la Academia Barilla, Domenico Vera, catedrático de Historia Romana de la Universidad de Parma, Giovanni Ballarini, presidente nacional de la Academia Italiana de Cocina, y Andrea Fabbri, decano del programa de Ciencias de la Alimentación de la Universidad de Parma— se organizó una cena con tres recetas inspiradas en Apicio. Aquí las tienen por si les apetece prepararlas:

1. Mousse de garbanzos

Los garbanzos eran una de las legumbres más populares en la antigua Roma: Apicio los menciona entre los ingredientes principales de sopas y cremas (Ospreon). En esta versión, se transforman en una mousse ligera y especiada, enriquecida con aceite de oliva y una pizca de comino, que evoca los aromas orientales que llegaban a Roma a través de las rutas mediterráneas.

2. Pollo al estilo Frontino

El pollo se presenta en numerosas variantes: hervido, asado y sazonado con salsas agridulces. Esta receta evoca la tradición del "método de Frontino", es decir, con hierbas aromáticas (cilantro, ruda, apio silvestre), miel y vino. Un equilibrio entre dulzura y frescura herbácea que refleja a la perfección el gusto romano por los contrastes intensos.

3. Tiropatina

El postre más famoso de la colección de recetas de Apicio: una crema de leche, miel y huevos, cocinada al baño maría o al horno. Se servía como una patina, un plato compacto, y puede considerarse el antecesor de nuestros pudines o flanes. En esta reinterpretación moderna, la tyropatina se convierte en una crema invertida de mascarpone y queso fresco, que combina la tradición latina con una textura más aterciopelada, más acorde con los gustos contemporáneos.

Este preámbulo sirve para explicar la importancia de la larga tradición de la cocina italiana, capaz de perdurar a lo largo de los siglos y de mejorar incorporando las nuevas materias primas introducidas con la expansión territorial del Imperio Romano, luego con las exploraciones geográficas, con los contactos con el mundo árabe y oriental y, finalmente, con el descubrimiento de nuevos continentes.

Consideremos la berenjena, traída a Europa por los árabes como arma bacteriológica (en aquella época, las berenjenas eran tóxicas si se consumían crudas), o el tomate, traído de América, y la importancia que tiene esta hortaliza en la cocina italiana.

CONCLUSIONES

Las recetas de Apicio en De re coquinaria son más que simples páginas de cocina: son un relato vivo del poder de Roma, de un Imperio que supo transformar los dones del Mediterráneo y las especias de tierras lejanas en platos que celebraban la grandeza y el refinamiento.

De ese legado nació la tradición italiana, que aún vive hoy en nuestras cocinas, en nuestras tradiciones, en el deseo de convivencia y de compartir, en las empresas agroalimentarias que llevan los sabores de Italia al mundo: excelencias que continúan la historia milenaria de calidad, pasión y creatividad.

Con el facsímil de De re coquinaria entras en este hilo ininterrumpido de la historia:

No es un libro cualquiera, sino una joya de la cultura y la identidad,
un puente entre el pasado y el futuro,
un símbolo de nuestro gusto y civilización.

Descúbrelo en Antiquus.it y hazte con un pedazo de la antigua Roma: una obra para conservar, exhibir con orgullo y transmitir a las generaciones futuras, del mismo modo que las grandes empresas italianas de hoy transmiten al mundo el arte de la gastronomía y el buen vivir.

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