La Divina Comedia de Gradenighi: El atractivo de la obra suspendida conservada en Rimini
Hay obras que impactan por lo que muestran, otras, más raras, también impactan por lo que dejan a la imaginación.
Nuestra Divina Comedia de Gradenigh pertenece a esta segunda categoría: no es solo un valioso manuscrito de Dante reproducido en una edición limitada y numerada, sino una obra capaz de describir la profunda relación entre palabra, imagen, tiempo e imaginación.
Es una Divina Comedia única, distinta a muchas otras. Cautiva no solo por la autoridad del texto de Dante, el refinamiento de la escritura o el encanto de las iluminaciones medievales, sino también por sus silencios visuales, por esos espacios en suspenso, preparados para imágenes que nunca llegaron a materializarse.
No son simples espacios vacíos, son lugares de la imaginación.
Son ventanas abiertas a la página, hacia el infinito de la fantasía y la imaginación, donde el lector aún puede imaginar lo que un miniaturista podría haber pintado: los condenados del Infierno, almas en movimiento, visiones alegóricas, paisajes de otro mundo, los encuentros memorables del viaje de Dante.
Por esta razón, la Divina Comedia de Gradenighi no debería describirse como una obra "incompleta", término que corre el riesgo de sugerir una falla o un defecto. Es mucho más preciso, y mucho más poético, definirla como una obra suspendida.
Suspendido entre texto e imagen.
En suspenso entre la planificación y la implementación.
Suspendida entre la mano del copista, la del miniaturista y la imaginación de quienes la observan hoy.




