Facsímil a doble cara de la Divina Comedia de Marciana, f. 77r–77v
Facsímil a doble cara de la Divina Comedia de Marciana, f. 77r–77v
“Virgen Madre”: Dante ante la luz que ninguna palabra puede contener
Hay cartas que cuentan una historia. Esta cuenta la historia del final del viaje. Este facsímil a doble cara reproduce los folios 77r–77v de la Divina Comedia de Marciana, un valioso manuscrito iluminado de la Comedia que se conserva en la Biblioteca Nazionale Marciana de Venecia. Nos encontramos en el último canto del Paraíso, el Canto XXXIII, la culminación de toda la obra de Dante. Tras el bosque oscuro, tras el Infierno, tras la purificación del Purgatorio, tras su encuentro con Beatriz y su ascenso a través de los cielos, Dante finalmente llega ante la visión suprema. El artículo comienza con uno de los versos más famosos de la literatura italiana: “Virgen madre, hija de tu hijo…” Es la plegaria de San Bernardo a la Virgen María, la última intercesión antes de la visión final de Dios. Aquí Dante ya no está de paso por un reino: ha llegado al umbral de lo inefable. Esto no es solo una tarjeta del cielo. Es la carta de la plenitud: el momento en que Dante llega al final del viaje y descubre que la verdad última no se conquista, sino que se recibe.¿Deseas obtener más información sobre este producto? Haz clic aquí y rellena el formulario para que uno de nuestros asesores se ponga en contacto contigo.
149,00 €
- Descripción
Descripción
¿Qué vas a comprar?
Al adquirir esta tarjeta, recibirá una reproducción facsímil a doble cara de los folios 77r–77v de la Divina Comedia de Marciana.
La tarjeta está impresa por ambos lados:
Anverso: f. 77r, con la apertura del Paraíso XXXIII, la oración “Virgen madre, hija de tu hijo” y la miniatura de la corte celestial con la Virgen, Cristo o figura divina entronizada, ángeles y benditos.
Reverso: f. 77v, con la conclusión del Paraíso XXXIII y la miniatura de la visión final, en la que Dante aparece ante la escena divina y la corte celestial.
Este no es el manuscrito original, sino un facsímil único de colección, ideal para enmarcar, exhibir o conservar como un fragmento simbólico de la tradición dantesca.
Junto con la tarjeta, el cliente también recibe:
- Garantía Antiquus de 24 meses para proteger el producto adquirido.
- Certificado que identifica la obra de referencia, la hoja reproducida y los datos esenciales del facsímil.
- Una descripción de la obra en 10 puntos, diseñada para comprender el significado histórico, literario e iconográfico del mapa.
- Contenido específico para redes sociales, útil para explicar y compartir el valor cultural del papel en tus propios canales.
- Consejos para la conservación de la obra
Una compra pensada no solo para coleccionar, sino también para comprender, narrar y realzar la obra.
Descripción
Este facsímil a doble cara reproduce los folios 77r–77v de la Divina Comedia de Marciana, uno de los folios más importantes y simbólicos de todo el códice.
La hoja pertenece a la parte final del Paraíso y contiene el Canto XXXIII, el último canto de la Divina Comedia. Es el momento en que Dante, guiado ahora por San Bernardo, dirige su mirada a la Virgen María y recibe la gracia necesaria para contemplar a Dios.
En el folio 77r aparece el inicio de la gran oración mariana:
«Virgen Madre, hija de tu Hijo,
humilde y excelsa por encima de todas las criaturas…»
Son palabras de extraordinaria profundidad poética y teológica. María es madre e hija, criatura y reina, humildad y exaltación. En ella, Dante concentra el misterio de la encarnación y la salvación: sin su mediación, el hombre no puede sostener la luz suprema.
La miniatura del folio 77r muestra la corte celestial: la Virgen, Cristo o la figura divina entronizada, ángeles y bienaventurados. La escena representa el momento en que el Cielo se congrega en torno a la intercesión final. Ya no hay viaje, ni juicio, ni disputa: solo queda la súplica que Dante puede contemplar.
En el folio 77v, la miniatura conduce al punto culminante del poema. Dante aparece en adoración ante la visión celestial. La figura divina entronizada, la Virgen, los ángeles y los bienaventurados crean una escena de solemne revelación.
Aquí la poesía alcanza su límite. Dante ve, comprende por un instante, pero reconoce que la memoria y las palabras no pueden abarcar por completo lo que ha contemplado. El último canto de la Comedia no es simplemente una conclusión: es el momento en que la palabra humana se inclina ante la luz.
Esta carta encierra la esencia de toda la obra: la oración, la gracia, la visión y el amor que mueve el universo.
El punto donde la poesía se rinde a la luz
El profundo encanto de esta carta reside en su paradoja: es la página más alta de la Divina Comedia, pero también aquella en la que Dante confiesa los límites de la palabra.
Tras atravesar el Infierno, el Purgatorio y todos los cielos del Paraíso, el poeta finalmente llega ante Dios. Sin embargo, en el preciso instante de su mayor gloria, comprende que ningún lenguaje, ningún recuerdo, ninguna imagen puede contener lo que ha visto.
La comedia no termina con una explicación. Termina con una intuición.
No termina con una doctrina. Termina con el abandono.
Dante contempla el orden supremo del universo, pero no lo posee. Lo recibe por un instante, como una gracia. Y en ese instante todo vuelve a su lugar: el deseo, el conocimiento, la fe, el amor, el cosmos.
De ahí el verso final:
“el amor que mueve el sol y las demás estrellas”
No es solo una conclusión poética. Es la respuesta final de Dante: no es la fuerza, no es el poder, no es solo la razón lo que mueve el universo. Es el amor.
Esta carta captura ese preciso instante: el punto donde termina el viaje, la palabra se detiene y solo queda la luz.
Lectura iconográfica del frente — f. 77r
El folio 77r abre el Paraíso XXXIII con la oración de San Bernardo a la Virgen María.
La página está dominada por una miniatura coral, en la que el cielo aparece como una corte ordenada y luminosa. En el centro de la escena se encuentran las principales figuras sagradas, rodeadas de ángeles y benditas. La imagen traduce visualmente el significado del himno: toda la creación celestial parece congregarse ante la Virgen.
El texto comienza con:
“Virgen madre, hija de tu hijo…”
Este inicio es uno de los más impactantes de la Divina Comedia. Dante encomienda a San Bernardo la oración decisiva, aquella en la que pide a María que le conceda al poeta la fuerza para ver a Dios.
María no es aquí simplemente una figura devocional. Es la puerta de entrada a la visión. Es aquella a través de quien la criatura humana puede acercarse al misterio divino sin ser aniquilada. En el himno final, la Virgen se convierte en el punto de encuentro entre lo humano y lo eterno, entre la fragilidad de la criatura y la luz absoluta.
La miniatura de la portada es, por tanto, fundamental: no solo acompaña al texto, sino que también hace visible su esencia teológica. Dante no alcanza la visión final por mérito propio, sino por gracia, mediante la intercesión de María.
San Bernardo y María: la mediación final
Al final de la Divina Comedia, Dante ya no es guiado por Virgilio, símbolo de la razón, ni por Beatriz, símbolo de la gracia y la sabiduría teológica. Su guía final es San Bernardo, el místico contemplativo que lo introduce en la oración y la visión.
San Bernardo ya no da explicaciones: reza.
Y este es un punto de inflexión decisivo. Habiendo alcanzado el umbral final, Dante no necesita razonamiento, sino intercesión. Ya no debe ascender por sus propios esfuerzos: debe recibir la gracia para ver.
La oración a María es, por tanto, el puente definitivo entre el deseo humano y la visión divina. Por eso es tan famoso el versículo «Virgen Madre, hija de tu Hijo»: en pocas palabras, encierra la paradoja de la Encarnación, la centralidad de María y el misterio de la salvación.
Esta carta conserva ese preciso momento: el instante en que Dante deja de buscar solo con la inteligencia y se encomienda a la gracia.
Lectura iconográfica del reverso — f. 77v
El folio 77v representa la culminación visual y espiritual de la carta.
La miniatura representa una escena de adoración y revelación: la figura divina entronizada, la Virgen, los ángeles y los bienaventurados, con Dante representado en actitud devota ante la visión. El fondo rojo y la solemnidad de la composición acentúan la sensación de sacralidad y plenitud.
Aquí ya no nos encontramos ante un simple episodio narrativo. Estamos al final de toda la estructura de la Comedia.
Dante ha recorrido el camino del mal, la purificación, el amor, la doctrina, los cielos y las jerarquías del Paraíso. Ahora se encuentra ante el misterio supremo: Dios. Pero la visión final no se describe como una posesión racional. Dante ve, comprende por un instante, pero reconoce de inmediato la insuficiencia de la memoria y el lenguaje.
La poesía alcanza su punto culminante precisamente cuando reconoce sus propios límites.
Por lo tanto, el reverso de la tarjeta es el lugar de la realización: ya no es un viaje, sino una visión; ya no es una pregunta, sino una intuición; ya no es un movimiento humano, sino una armonía final.
Ficha técnica del producto
- Obra de referencia: La Divina Comedia de Marciana
- Autor: Dante Alighieri
- Manuscrito original: Biblioteca Nazionale Marciana, Venecia
- Firma: Cód. It. IX, 276 (=6902)
- Hoja reproducida: f. 77r–77v
- Cántico: Paraíso
- Canción representada: Paradiso XXXIII
- Tema principal: La oración de San Bernardo a la Virgen María y la visión final de Dios
- Incipit famoso: “Virgen madre, hija de tu hijo”
- Verso final relacionado con la canción: «el amor que mueve el sol y las demás estrellas»
- Personajes principales: Dante, San Bernardo, la Virgen María, Cristo o figura divina en el trono, ángeles y bienaventurados.
- Fecha de creación del original: siglo XIV
- Área de producción: región del Véneto, probablemente Venecia, 1375–1400
- Tipografía: Gótica italiana formal en dos columnas
- Tipo: papel facsímil a doble cara
- Tamaño de página del facsímil completo: 27,5 × 43 cm
- Precio: 149,00 €
- Garantía: 24 meses
¿Por qué está Adán en el paraíso de Dante?
La presencia de Adán es uno de los elementos más profundos de esta carta.
Adán es el primer hombre, vinculado a la creación, la caída y el pecado original. Podría parecer una figura de pérdida. Sin embargo, Dante lo sitúa en el Paraíso, entre las grandes presencias bienaventuradas del cielo de las estrellas fijas.
Esta elección tiene un significado muy poderoso.
Para Dante, Adán no es solo el hombre del pecado, sino también el hombre de la redención. La historia humana no se limita a la Caída. Después de Cristo, incluso los justos de la antigüedad alcanzan la salvación. Adán se convierte así en el símbolo de que la redención no solo concierne al presente o al futuro, sino que impregna toda la historia humana desde sus orígenes.
Nel Paradiso XXVI, Dante interroga Adamo su temi altissimi: il linguaggio originario, il nome di Dio, la durata della sua vita e il tempo trascorso prima della liberazione. Adamo rappresenta l’inizio dell’uomo, ma visto ormai dalla luce del compimento.
Por eso su presencia junto a los tres apóstoles es tan fuerte: en la misma escena se encuentran el origen de la humanidad y las virtudes que conducen a Dios.
Adán es el recuerdo de la caída.
Los apóstoles son el camino de la fe.
El paraíso es la señal de que la historia puede salvarse.
San Pedro: cuando la luz se convierte en juicio.
El corazón moral de la hoja es San Pedro.
En la miniatura, se le reconoce por las llaves, pero en el texto se convierte en algo aún más poderoso: una voz profética. Tras el canto a la Trinidad, San Pedro arde de indignación contra la corrupción de la Iglesia terrenal.
Este pasaje es uno de los más impactantes de la Divina Comedia. Dante sitúa su denuncia de la corrupción eclesiástica no entre los condenados, sino en el Paraíso, ante la luz de los bienaventurados. Es una elección poderosa: la verdad más cruda se pronuncia en el lugar de mayor pureza.
Aquí, el paraíso no es una vía de escape.
Es una responsabilidad.
Es un juicio.
Es una luz que desenmascara lo que se ha corrompido en la tierra.
Por lo tanto, esta carta es particularmente intensa porque muestra el Paraíso no solo como un lugar de dicha, sino como un lugar donde la historia humana se mide en comparación con lo eterno.
¿Por qué es genial esta tarjeta?
Esta tarjeta es especial porque contiene el último canto de la Divina Comedia.
Los folios 77r–77v no son páginas cualquiera del Paraíso: son la página de la plenitud. Toda la obra tiende hacia este momento. Cada descenso, cada ascenso, cada encuentro, cada pregunta encuentra aquí su destino.
En la portada, San Bernardo reza a la Virgen María con uno de los incipits más famosos de la literatura italiana:
“Virgen madre, hija de tu hijo…”
Por otro lado, Dante llega al umbral de la visión final de Dios, donde la poesía se convierte casi en silencio y el deseo humano se absorbe en el orden del amor divino.
Esta tarjeta contiene tres temas principales:
- oración, con San Bernardo dirigiéndose a María;
- gracia, con la Virgen como mediadora de la visión;
- el cumplimiento, con Dante ante el misterio último de Dios.
Es una tarjeta ideal para quienes buscan una página de Dante de absoluto valor simbólico: no solo una miniatura del Paraíso, sino la hoja del último canto, el umbral final de la Comedia.
¿Por qué comprarlo?
Esta carta indica el momento en que Dante llega al final de todo.
Tras atravesar el Infierno, purificarse en el Purgatorio, encontrar a Beatriz y ascender a los cielos del Paraíso, el poeta llega al umbral de lo inefable. Aquí ya no hay lugar que recorrer. Ya no hay preguntas que formular. Solo queda la visión.
Pero antes de la visión hay una oración.
“Virgen madre, hija de tu hijo…”
San Bernardo se dirige a María para que Dante reciba lo que nadie puede alcanzar por sí solo: la gracia de contemplar a Dios. Es un momento de inmensa intensidad, pues demuestra la humildad final del poeta. Tras escribir la obra cumbre de la literatura medieval, Dante reconoce que la luz final no se alcanza, sino que se recibe.
Esta carta es el símbolo de la plenitud.
- La culminación del viaje.
- La plenitud del amor.
- La plenitud de la poesía.
Adquirir esta tarjeta significa incorporar a tu colección no solo una página iluminada, sino el símbolo de toda la Comedia: el hombre que viaja a través del mal, la purificación y el conocimiento para finalmente llegar al amor que mueve todas las cosas.
Es una tarjeta para aquellos que aman a Dante no solo como autor, sino como un hombre que llevó la palabra al punto en que la palabra debe inclinarse ante la luz.
Preguntas frecuentes – La Divina Comedia Marciana F. 77r-77v
Sí. Se trata de una tarjeta facsímil a doble cara: en el anverso reproduce el folio 77r, mientras que en el reverso reproduce el folio 77v de la Divina Comedia de Marciana.
El folio 77r contiene el comienzo del Paraíso XXXIII, con la famosa oración de San Bernardo a la Virgen María: “Virgen madre, hija de tu hijo”.
El folio 77v contiene la conclusión del Paraíso XXXIII y visualiza el momento de la visión final de Dios, el punto culminante de toda la Divina Comedia.
Es importante porque contiene el último canto del Paraíso y, por lo tanto, la culminación de todo el viaje de Dante: desde el bosque oscuro hasta la visión final de Dios.
La plegaria la pronuncia San Bernardo, el último guía de Dante en el Paraíso. Se dirige a la Virgen María para que Dante reciba la gracia de la visión suprema.
María es fundamental porque es la mediadora final. Mediante su intercesión, Dante puede mantener su visión de Dios. En el Canto XXXIII, la Virgen es la puerta de entrada espiritual a la contemplación suprema.
Es uno de los versículos más famosos de la Divina Comedia. Expresa el misterio de la Encarnación: María es la madre de Cristo, pero al mismo tiempo criatura e hija del Hijo divino.
El último verso de la Divina Comedia, “el amor que mueve el sol y las demás estrellas”, pertenece precisamente al Paraíso XXXIII, el canto representado en esta tarjeta.
El mapa está tomado de la Divina Comedia de Marciana, un manuscrito iluminado conservado en la Biblioteca Nazionale Marciana de Venecia, con signatura Cod. It. IX, 276 (=6902).
No. Se trata de una reproducción facsímil a doble cara de una sola hoja del manuscrito. No es el códice original, sino una lámina de coleccionista inspirada en los folios 77r–77v de la Divina Comedia de Marciana.
Si desea obtener más información sobre este producto y que uno de nuestros asesores se ponga en contacto con usted, complete el formulario.

Facsímil a doble cara de la Divina Comedia de Marciana, f. 77r–77v
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